EDUCAR EN LA SOCIEDAD ACTUAL
Nuestra sociedad ofrece un valor supremo: el consumo. Y todos ¡tras él!!! El humanismo ha sido castigado ¡al rincón!!! Pero ¡cuidado! los más castigados son los y las adolescentes que constituyen la próxima generación de adultos.
En las aulas se vive la indisciplina, la desmotivación y desinterés de alumnos y alumnas, producto del desplazamiento de la violencia económica o cultural ejercida sobre las familias que padecen trabajos precarios, el paro y también, la alienación al consumismo.
Se ansía tener para poder ser lo que impone el sistema: SERÁS EN LA MEDIDA QUE TENGAS. Sometidos a este deber ser, las familias idolatran los objetos expuestos en los escaparates. Y en pos de ellos, los fines de semana pasean por las “grandes catedrales del consumo”, comprando y llevando estos ídolos que transforman su ser: SOY EN LA MEDIDA QUE TENGO.
Y los y las adolescentes que transitan por un período de sus vidas en que la presencia y el límite de sus padres es fundamental, están solos en determinadas situaciones, sobre todo en aquellas en que se necesita aprender a discernir, a controlarse, y hacen lo que pueden: lo que les dicta la televisión o Internet, sin poder contar a su lado con un adulto responsable que les ayude a reflexionar.
María Elena Napione Bergé
2 comentarios:
felicidades.
Sorprendentemente eres una persona que reta a la vida y a las nuevas tecnologias.
El próximo dia te comento esta iniciación. Pero hoy son las horas que son y por mi salud laboral debo hacer un break :P
yo me pregunto si los adolescentes como tales no saben discernir o a veces no se quieren plantear cosas? Se vive más feliz con la semanada que te pasa la familia.
Cuando era pequeña recuerdo que los fines de semana iba con mis padres a uno de esos grandes supermercados. Era cuando no iba al esplai, cuando no iba a pasear por Montjuic o cuando aún no tenian la segunda residencia. Pero aún y participar en el consumismo de fin de semana como proveidor semanal y ocio nunca he tenido el problema del consumo exagerado. Ahora bien, aún así, creo que la sociedad se ha vuelto objeto de consumo, incluso de valores que podríamos definir como más positivos: para ir a la montaña has de disponer de dinero para el transporte y a veces equipación, para comer con las amistades o bien has de tener una casa y sino la tienes ir a fuera, para ir de un sito a otro hay veces que es necesario el transporte público, para la socialización las ciudades pierden espacios públicos.. No se, hoy por hoy todo se reduce al consumo. Así pues, creo que la cuestión se reduce a que consumir y que no.
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